29.1.06

Veintiocho de enero (28 enero)

Feliz cumpleaños es algo que se queda corto. Hoy cumplimos un año: ustedes de leer este intento de espacio reflexivo y yo de exorcizar corazones fantasmas con la pluma. Hoy.

Como la ocasión lo amerita, esta será una columna especial. Una columna para sincerarme conmigo, contigo, con él, con ella, con ustedes, con todos. Un día para festejar también que tuvimos un año para escribir y leer, cuando muchas personas ya no tienen esa oportunidad. Así que, con el permiso –y también sin él- empiezo a recuperar un año tan difícil de olvidar…

Inicié hoy, más o menos a la misma hora a la que estoy escribiendo este post, con “De dioses en la tierra del olvido”. Recuerdo bien que esa ¿columna?, ¿ensayo?, ¿poema? (realmente no tiene un género específico) la había escrito días antes. Recuerdo bien que hace un año estaba en mi cuarto. Había llegado temprano de la UIC y mi corazón junto con mi cabeza estaban hechos un lío. Un desmadre, dirían por aquí. Llegué a mi casa, me senté en mi cama y de pronto sentí esa imperiosa necesidad que había sentido por primera vez en Europa -y que se convirtió en amiga mía el año pasado-, esa necesidad tan fuerte y desgarradora. Esa necesidad de estar con alguien y poder platicar sin tapujos ni mediciones. Saber que cuentas con su abrazo y su beso. Pero no es cualquier alguien, lo sabemos. Tampoco en ese momento era cualquier alguien.
Ya que este es un blog de la sinceridad y de festejos, todo tiene que ser coherente con ello, por eso hasta nombres que tantas y tantas veces omití verán luz. En aquel entonces no era cualquier alguien, su nombre era y es Silvia. Acabábamos de “darnos tiempo”-nunca se den tiempo, es un mamada, es falta de “huevos” para cortar o para seguir adelante y luchar- el 7 de enero y el 25 de enero me lo había confirmado. Me hacía mucha falta, lo reconozco. Me hacía tanta falta como la saliva al caracol para poder moverse, el nitrato a la dinamita para poder explotar o el fusil para que el soldado pueda pelear. Me hacía, en verdad, mucha falta. Ese día no era la excepción.
Decidí meterme a Internet, buscando alguna manera de poder “comunicarme” con ella sin hacerlo directamente. Tonterías románticas mías que, probablemente, no vuelva a hacer en mi vida. Así fue que di con esto, con este blog al cual bauticé como DEUTERONOMIO 8, 17 “Y con la fuerza de mis propias manos me he creado esta riqueza”. Eso es lo que significa Deuteronomio capítulo 8, versículo 17. Muchos no lo sabían.
Y lo primero que publiqué fue “De dioses en la tierra del olvido”. Los invito a que lo lean. Hasta la fecha es uno de mis favoritos. Recuerdo muy bien que por aquellos días el libro que leía era De profundis, incarcere et vinculis, de Oscar Wilde. Me lo había regalado alguien a quién por aquellos días llamaba amigo hasta que, tristemente, dejo “aflorar” su interior. Publiqué esa columna y así me seguí. ¿Saben? Ahora que recuerdo y lo pienso, parece “estúpido” lo que hice a continuación, ya que si este era un espacio destinado y dedicado a mantener un vínculo invisible entre ella y yo, ¿cómo se iba a enterar de éste si yo no le avisaba? Jajaja, no le avisé. Nunca rompo mis promesas, y le había prometido dejarla ser y vaya que lo cumplí, ya estamos en el 2006. Sin embargo, de una u otra forma se enteró de la existencia de esta página y así comenzó el peregrinar del 2005. Ahí empecé el 2005. Ahí empezó esta página cuyo único motivo inicial era mantener la relación entre el amor de mi vida (por lo menos hasta ahora) y yo. Así que esa es la verdad. Nunca la había nombrado, aunque no parecía necesario; todos los que me conocen la conocen a ella sin conocerla necesariamente físicamente, por todas las palabras y momentos que le he dedicado sin que ella este. No era necesario que pusiera nombre. Sin embargo ese silencio, ese no-nombramiento era coherente con el diseño de la página y el momento que estaba viviendo. Hoy, un año después, lo hablo de otra forma.
De ahí me seguí y publiqué de todo. Tengo que aceptar que también le agradezco a ella, aunque sea indirectamente, el que me haya regresado a una de las dos cosas que se hacer mejor en esta vida y que disfruto enormemente: escribir. Hasta eso le agradezco.
Los días pasaron…
No voy a poner porcentajes ni mediciones, eso es tan posmoderno y decidí definitivamente que no seré así, pero si puedo afirmar que la mayor parte…quizá casi todo, excepto unas pocas, cuantas, insignificantes columnas, tenían nombre y apellido. Su nombre y su apellido. Cada una de las letras que encontraron existencia y espacio en esta página fueron inspiradas en ella, por y para ella. No me importaba que no lo entendiera. Tarde o temprano entendería todas las palabras que le dedicaba. Todas se podrían resumir en unas cuantas palabras básicas, que es lo que he tratado de pregonar en el Deuteronomio. Si eres un lector avizado y atento te habrás dado cuenta: honestidad contigo mismo y con el otro, respeto, perdón, comunicación y amor y más amor. A esas palabras se resumen todos los textos que he publicado aquí, casi todos ellos con dedicatoria, por lo menos todos aquellos que tenían este mensaje.
Y pasó lo inesperado. Ese espacio que estaba destinado a ser un vínculo invisible e irrompible entre la princesa triste y el caballero perdido, de pronto se convirtió en un lugar más allá de lo público. Se convirtió inclusive en un punto de reunión entre personas de muchas partes del mundo, muchas de ellas que no se conocen entre ellas y que ni siquiera me conocen a mí. Pero conocen mis letras. Y de ser un proyecto unitario se volvió algo que rebasó las expectativas y lo planeado. Deuteronomio 8, 17 tuvo que crecer.
Empecé a agregarle herramientas. Los que conocen esta página desde el inicio, recordarán lo diferente que se veía en aquel entonces a lo que es ahora. Esta página es como yo. Esta página es una extensión mía. Esa página tan simple e insegura del inicio tuvo un año entero para construirse y desarrollar el texto de su vida. ¿Qué pasó con Silvia, se preguntarán? Eso no es tema de esta columna, pero ya que lo toqué, tengo que cerrarlo. A la nena le tengo todo el amor que jamás se podría llegar a tener por una mujer, sin embargo el mes se acaba, y con él muchas esperanzas que parecen ser sepultadas por indecisiones y castillos perdidos en sus propias murallas innecesarias y anticuadas. Lo más probable es que no lea esta columna, ya que no se mete mucho a la página. Pero puedo afirmar que no sólo ha sido la mujer que más he podido amar, sino que por ella fui capaz de cambiar y crecer; de querer ser algo más grande para alguien más. De crecer juntos de la mano, jamás por separado y nunca comparando tamaños. No me importa mostrarme aparentemente débil mientras escribo estas líneas y todas las demás si, al final de cuentas, aún no soy fuerte ni nunca lo he sido. Un hombre es aquel que tiene una mujer y la hace feliz y que además es sincero consigo mismo y sus sentimientos sin temor a lo que pensarán los demás.
Esta página me dio muchos momentos bellos a lo largo del año. Fue ese espejo que me permitía desahogar los desechos que producía durante mi proceso de crecimiento. Fue también una oportunidad para poder escribir cosas de las cuales no me permito estar orgulloso de, ya que si así lo hiciera no podría seguir creciendo. Sin embargo, no dejan de asombrarme de vez cuando, durante una reunión como ayer, que saco Las noches que mojan mi mano y la leo, pensando en un apellido y sorprendiéndome junto con los demás de que lo haya escrito.
Llegó un día que le puse un software para averiguar ¿cómo demonios entraba tanta gente que muchas ni conocía? Los resultados que arrojó ese programa son maravillosos. Hasta la fecha los cinco países de los cuales más visitas recibo son, del primer al quinto lugar: México, USA, España, Canadá y Reino Unido. He tenido visitas de lugares tan extraños como Togo, proveedores satelitales ¡desde el espacio! (se que suena obvio y redundante, pero así es), Latvia o Myanmar. También me arrojó resultados muy interesantes –algunos que relucen la perversidad que fomenta Internet- acerca de las búsquedas que, de una u otra forma, los llevaban a mi página. A continuación pongo algunas de las más interesantes:


*Si quieren ver más estadísticas curiosas hagan clic en los botones que ofrezco en el lado derecho. Para ver las estadísticas que nombro, pueden hacer clic en el siguiene link http://extremetracking.com/open;geo?login=papiluy o, en su defecto, en el ícono de un mundito azul en un cuadrado. En la última hasta buscan por mi nombre asociándolo con Cuautla...íncreible. Ya había pasado un mes de esa puta fiesta de puritanos azotados hipócritas.
Hoy festejo el aniversario de esta página, sin embargo estoy a tres días de que acabe el mes. Y con él, más de lo que cualquiera se pueda imaginar. El mes más terrible del año. Odio enero. Mis últimos tres eneros han sido catárticos. Mis últimos tres eneros han sido…sin amor, esa es la verdad. Sigamos siendo sinceros ¿no?
Esa página que empezó un pequeño hombre para poder seguir susurrándole al oído el amor a esa mujer, se convirtió algo más. Se convirtió, inclusive, durante un mes, en la página más leída de mi Universidad y fue leída inclusive en salones de clase y la imprimieron para dejarla en las copias…
Aquellos que me conocen verdaderamente saben de mi máscara y, lo más importante, lo que se esconde detrás de esa máscara. Esta página ha sido la ventilación, el escape, del cuarto detrás de la máscara. Ese cuarto tan bien cerrado que protege un corazón salvaje y noble, solamente ha sido penetrado por tres personas en mi vida, dos de las cuales son mis padres. Esta página ha crecido para bien, al igual que yo. Esta página que, junto conmigo, hoy te dice: Gracias. Muchas gracias por esos comments que no faltaron, siempre los he agradecido. Por esas llamadas y mensajes al celular cuando veían algo raro en mi página. Gracias. Esas personas, que fueron pocas, los puedo llamar amigos. Han sido un gran soporte. Han sabido aguantar lágrimas y además regañarme en el momento debido. Me ayudaron a señalar los trozos de piedra para iniciar mi reconstrucción y estuvieron presentes en mi inauguración. Hoy celebremos, pues, un año más de vida y de lectura. Porque hoy, después de un año de mucho, muchísimo aprendizaje (todo razonado y para bien) he llegado a una conclusión, una frase mía:
Tu vida depende de tu actitud. El mejor día…es HOY. Se honesto contigo mismo y el otro –y el tiempo que estas viviendo y lo que ya no viviste-, perdónate a ti mismo y al otro para poder amar.

p.d. no pierdan el tiempo pensando en mañanas que no existen porque no los están trabajando o que las demás personas aguantaremos sentadas a que se bajen del carrusel. El amor es un pájaro tan simple y delicado que puede esperar bajo una tormenta entera a que llegue el otro corazón, pero el sonido de un corazón roto o ver al corazón pasear enfrente sin acercarse, lo hace llorar y volar. Hoy no se si esta página vaya a seguir existiendo. Sin duda lo sabrán por aquí, todavía tengo unos pocos días para decidir...

26.1.06

HOY NO TIENEN UNA IDEA LO QUE NECESITE DE UNA LLAMADA. DE UN ABRAZO. DE UN BESO...

25.1.06

Lo peor del amor.

Lo peor del amor cuando termina
son las habitaciones ventiladas,
el puré de reproches con sardinas,
las golondrinas muertas en la almohada

lo malo del después o de los despojos
que embalsaman el humo de los sueños,
los teléfonos que hablan con los ojos,
el sístole sin diástole ni dueño.

Lo mas ingrato es encalar la casa,
remendar los pecados veniales,
condenar a la hoguera los archivos.

Lo atroz de la pasión es cuando pasa,
cuando al punto final de los finales
no le siguen dos puntos suspensivos.

Joaquín Sabina

Si ella se va

Un discurso. Unas frases. Un pensamiento construido desde el amor. Procedo a escribirlo.
"La mayor parte de las canciones de amor están llenas de mentiras... no todas, yo trato de ser honesto. Pero por lo general se suele decir lo que ella quiere escuchar para seducirla o yo qué sé... claro, que ella no siempre está por la labor de creérselas... eso es lo chungo, claro.

Pero, ¿quién no ha mentido alguna vez? ¿verdad? Muchas despedidas están llenas de promesas vanas, yo estoy seguro de que en algunas de ellas vosotros habéis mentido.. que sí, no pasa nada estamos entre amigos, buen rollo. Quien no haya mentido, quien esté libre de culpa, que tire la primera piedra, pero que no tire a dar. Sí, porque las despedidas tienen un protocolo que hace necesario mentir para no sentirse culpable o responsable del fracaso que supone que el amor se acabe.

¿Sabéis qué es lo peor del amor cuando se acaba? Que se acaba.
Y aún así nosotros intentamos eludir la culpa y mentimos. Y seguimos mintiendo y somos capaces de ir más allá y decimos "no te preocupes, si yo estaré bien", "yo lo que siempre he querido es que tú seas feliz, además el tipo con el que te vas, es un tipo de puta madre".

Y bueno, tú y yo sabemos que no es cierto... es un “pringao” y no van a durar ni dos meses, y más con el carácter que tiene ella. Pero aún así decimos que es un tipo que te cagas... o un buen hombre que también jode lo suyo porque no se sabe lo que estás diciendo... ¿buen hombre? ahí hay ritintín ¿verdad?... No digáis nunca de mí que soy un buen hombre por favor, decid que soy un troncazo, enrollao, un pringui de la vida... un buen hombre no. (En efecto, al igual que él, yo tampoco quiero que me digan que soy un buen hombre...).
Y nos estaremos preguntando si la llevará a los mismos sitios a los que te llevaba a ti, si se dirán las mismas mentiras, si se enfadarán por las mismas cosas y lo que es peor, si se reconciliarán de la misma forma. Y te devanas los sesos preguntándonos qué ocurrirá y qué pasará y en fin...
Pero ya está bien, si ella se va, cultivemos el odio, declaremos la guerra, porque, no sé, quizá nos sintamos mejor, aunque yo creo que no, yo creo que como todas las canciones de amor está también está llena de mentiras.

Cuando decimos si ella se va..., lo que queremos decir es que si te vas, que no sea muy lejos ni por mucho tiempo. "
Ismael Serrano.

¿A que jode? ¿No les jode?
I saw an angel, of that I'm sure....
VARGAS GÓMEZ

Sin motivo aparente

De inundaciones por una felicidad sin nada en particular. Es de esas felicidades que te abordan sin motivo aparente ni causa premeditada. No de las que experimentas cuando recibes un premio, te dan tu primer beso, te dan el "Si" o te dicen que tienes trabajo. Todas son diferentes pero también todas se parecen en tanto son provocadas. Hoy, mañana, ayer, cuando tu alegría se despierta contigo. Y me parece que es la mejor alegría.

La alegría sin motivo aparente resulta ser la mejor porque, al no tener una causa, no tiene un fin determinado, que sería el fin de la causa o el agotamiento de la misma. La felicidad por nada no tiene un fin determinado. Simplemente eres feliz mientras quieras seguir siéndolo. Esa felicidad que te hace bañarte bailando, vestirte y peinarte con esmero, desayunar con sonrisa y agradecimiento, subirte al coche e ir cantando con toda la fuerza de tus pulmones, gritando, las canciones que suenan en la radio. Simplemente feliz, sin motivo aparente. Sin final premeditado.

Mañana no me importa. Como dice el poeta, “mientras dure”.

Diseñando una ventana que da a la calle
25 enero 2006
VARGAS GÓMEZ

23.1.06

El fin de semana

El más rico no es el que más tiene, si no el que menos necesita…
Anónimo.
Ya terminó el fin de semana y, parece ser, que con él muchas otras cosas. Fin de semana un tanto ajetreado sentimentalmente hablando.

El viernes en la madrugada, es decir sábado, falleció un amigo. Bernardo. Bernie, Dios te acoja en su seno y de a tu alma descanso eterno al lado suyo. Un buen tipo con un comentario siempre oportuno y, en caso de que así no fuera, tenía una sonrisa y un cigarro a cambio... Triste, en verdad. Descansa en paz. Fue en situaciones trágicas -si bien la muerte es de por si trágica, esta vez más- que hicieron que ayer yo fuera un mar de lágrimas al salir de Gayosso. El desencadenamiento de todo fue cuando me encontré al lado del ataud un arreglo floral grande que tenía un listón que decía: Ber te amo.

Los “hubieras” no existen. Si amas a alguien díselo hoy. No sabes, en verdad, si habrá un mañana o la otra persona te lo permitirá.

Ahí ya se fue a chingar a su puta madre todo. Nunca hablo con estas palabras aquí, disculpen, pero es lo que más se acerca a mi sentir. De ahí necesitaba desahogarme y dejé que mi corazón me traicionara. A veces el corazón es necio y traicionero, he llegado a la conclusión de que lo tengo que amordazar y atar un poco, por su propio bien y el mío.

Puta madre. Somos tan jodidamente frágiles. Y me emputa y me encoña y me repatea después ver a muchos de los que me rodean, hombres y mujeres, de mi edad y más grandes, que van por ahí como si fueran eternos. No somos eternos. No debemos de estar postergando las cosas. No tenemos, sinceramente, nada comprado. Al final del día y del camino la competencia fue contigo mismo nada más y lo que entregarás de cuentas a tu alma será todo el amor que pudiste otorgar y crear. Y sin embargo volteo y veo a mis amores hacer daño, a mis amigos correr despreocupados y mi perro hablar descalzo. Puta madre, ¡que chingados pasa! ¿Por qué los buenos son los jodidos? Bernardo era un tipazo y se va. Los que aman y entregan todo después terminan siendo apartados por la persona que aman. ¿Por qué no son los otros los que se van a podrir en la ignominia?

Fue un fin de semana demasiado movido. De desilusiones, de plazos que parece ser que terminaron para mí, de decesos. Lo más triste a veces es que aunque el día no te diga otra cosa, tu guardas una esperanza de que vaya a suceder algo mañana, antes de que termine la semana, y no sucede. Y las esperanzas que no tenían que haber existido…son las que se te estampan en la cara. Con todo y su nombre y apellido.

Empieza otra semana y con ella nuevos caminos. Caminante no hay camino, se hace camino al andar, dice el poeta. Al final del día y de la semana, son nuestras decisiones las que construyen nuestra vida. Tanto si decidimos esperar a alguien como si no, como si le disparamos a la luna o desayunamos con el sol. Como si decidimos que ya no amamos a alguien como si decidimos por los propios actos de la otra persona que no nos aman o como si lloramos desconsoladamente en la soledad. O por algunas personas que ya no están, algunas porque Dios así lo quiso, las otras…las otras porque están cazando mariposas con cucharas. Por que no saben lo poco que necesitan.
De incógnitas y más está hecha esta columna.
Por que no haya segundos lugares ni tampoco porque
nos tomen hasta que el otro ya no esté o las fiestas
se hayan acabado.
VARGAS GÓMEZ

20.1.06

La ventana que da a la calle

Quien vive solo y, sin embargo, desea en algún momento unirse a alguien; quien en consideración de los cambios del ritmo diario, al clima, a las relaciones laborales y a otras cosas semejantes quiere ver, sin más, un brazo cualquiera en el que poder apoyarse, esa persona no podrá seguir mucho tiempo sin una ventana que dé a la calle. Y le ocurre que no busca nada, sólo aparece ante el alféizar de la ventana como un hombre cansado, abriendo y cerrando los ojos entre el público y el cielo, y tampoco quiere nada, e inclina la cabeza ligeramente hacia atrás, así le arrastran hacia abajo los caballos con el séquito formado por el coche y el ruido hasta que, finalmente, alcanza la armonía humana.
Franz Kafka

Porque no tienen una idea como necesito una ventana que de a la calle. Porque no temo mostrarme débil mientras escribo, como diría el poeta "si aún no soy fuerte ni nunca lo he sido". Sin embargo...quiero una ventana y quisiera a ese alguien que mirara a la calle conmigo.
VARGAS GÓMEZ

18.1.06

Dime si él...

Imagino esas charlas que en mi honor han de entablar...
Y es que tanto te conozco que hasta sé, me has de extrañar...
te mueres por regresar...
Dime si él te conoce la mitad...
Fragmentos. Te conozco. Arjona

Tengo dos columnas que he venido postergando. Ya están escritas y revisadas, pero otros impulsos y necesidades se me han cruzado por el camino y he publicado lo que ustedes ya han leído.
Esta vez lo que voy a publicar no es mío -nunca me acredito textos de otras personas-. De hecho es muy conocido. La ¿petición? por llamarla de alguna forma, es que la lean completa, que no por pensar "ah, ya la conozco" la dejen de leer. Yo se lo que les digo. Leanla. Si quieren después cantan. Pero leanla. Porque se de esas cirugías, costumbres, guiños y dolencias. Y, sobre todo, se del amor y sus consecuencias. Leanla, por favor.
Te conozco desde el pelo hasta la punta de los pies,
sé que roncas por las noches y que duermes de revés,
sé que dices que tienes veinte cuando tienes veintitrés.
Te conozco cuando ríes, y tus gestos al amar, sé de aquella cirugía que a nadie le has de contar,
sé que odias la rutina un poco más que a la cocina.

¡Dime si él te conoce la mitad, [y te ama por lo menos una tercera parte, le faltó a Arjona]
dime si él tiene la sensibilidad de encontrar el punto exacto donde explotas al amar!
¡Dime si él te conoce la mitad,
dime si él te ama la mitad de lo que te ama este loco que dejaste en libertad!
Reconozco lo que piensas antes que empieces a hablar,
sé de tus ciento cincuenta dietas para adelgazar,
sé que padeces de insomnio, y que fumas sin parar.
Imagino esas charlas que en mi honor han de entablar
y hasta sé lo que este viernes le has de hacer para cenar,
y es que tanto te conozco que hasta sé, me has de extrañar.
¡Dime si él te conoce la mitad,
dime si él tiene la sensibilidad de encontrar el punto exacto donde explotas al amar!
¡Dime si él te conoce la mitad,
dime si él te ama la mitad de lo que te ama este loco que dejaste en libertad!
Y es que tanto te conozco que hasta podría jurar: Te mueres por regresar...
No acostumbro a poner letras así. No soy muy fan de Arjona, sus mejores discos fueron los primeros tres que se vendieron en México. Pero eso es harina de otro costal. Hoy canté mucho tiempo esta canción y otras. Pero ésta en especial me hizo...cantar. Jajaja. Ahora, si quieren, canten. Ya mero se acaba la semana (por lo menos los días laborales, es decir, hasta el viernes) y con ella otras cosas...

El breve espacio.
19 enero 2006
VARGAS GÓMEZ

De todo y de nada

Hoy escribiré de todo y de nada, porque de todo y de nada está hecho mi corazón. No publicaré el poema que acabo de escribir y de hablar para podérselo leer. Mientras puedo y mientras escribo.

Nunca me ha importado lo que piensen los demás; me importa muy poco si piensan que soy débil por ello o, por el contrario, un mamón muy grande. Yo me quedo con el vaso y lo vacío, y después te pido que lo llenes. De lo contrario me paro y busco dónde llenarlo. Alguien más se acercará y querrá llenarlo conmigo y sino, tampoco me agobia, puesto que se que he amado con todo lo que tengo en mi vida. Con cada lágrima, gota de sudor, grito ahogado en tus palmas, guiño, beso, susurro y abrazo en la noche. Con todo he amado y he entregado sin restricciones. Si se han ido, al final ha sido porque así ha tenido que ser y porque así lo hemos querido. Al principio ella por no haberme amado hasta que el amor la matara y yo al final por no querer ser plato de segunda mesa o postre dentro del banquete de la vida.

Soy un entremés interminable. De esos que pides y no dejas de comer y te llenan y ya no quieres ni puedes pasar al siguiente plato. Y si no me quieres de entremés porque no fuí el primer hombre en tu boca pero si en tu vida, tómame como primer plato y con ese quédate. De antemano les digo, he aprendido que no me debe de importar ser correspondido. Me limito a ser honesto conmigo mismo y a luchar. Luchar. Luchar con toda la gravedad que mi corazón me pueda otorgar y la levedad que mi ser me pueda levantar. Vivo mi insoportable levedad de ser con una dulzura refrescante que siempre me recuerda al sabor de sus tiernos labios por la mañana y sus ojos cerrados. Mientras dormía en su cama y la abrazaba para unirme a ella por ese momento. Mañana no importa. Mañana no existe. Mañana es hoy.

Al final del día lo único que quiero es haber logrado ser honesto conmigo mismo. Con lo que quiero y lo que no quiero. Con lo que necesito y lo que en verdad no necesito. Con dejar de confundirme en el entorno y aprender de él. Aprender de sus casualidades y causalidades. Aprender de ese pájaro que me trina que no se nada y así lo podré saber, quizá, un poco. Lo que quiero es ser feliz, no quiero ser exitoso. Eso que lo sean los demás. No entiendo cómo se mueven los humanos, tratando de ser alguien en la vida y perdiéndose de ella. No entiendo como mueren por conocer el amor y cierran las puertas de su corazón con una agenda y número de celular. Aún así estoy aquí y amo a un humano. Que quizá no sea la más perfecta, pero es ella. Que quizá no estamos juntos y lo más probable, porque no soy más que un primer plato, no la vuelva a ver en mi mesa jamás, porque la única forma sería que ella misma fuera por el plato y me sirviera en su mesa y me comiera.

Amo mientras dura y cultivo con detalles. No con elefantes. Prefiero las gerberas, rosas y girasoles plantadas entre los dos. Prefiero los amores que matan que, cómo dice el poeta, nunca mueren. Prefiero los pequeños detalles acompañados de un buen café y un tremendo beso que me haga perderme en la infinitud de unos labios. Prefiero una tarde entre las sábanas abrazados que bailar toda la noche canciones en un antro. Prefiero una vida amando que una vida teniendo las cosas pero sin nadie con quién compartirlas.

Al final he entendido que no me importa que entiendan que la amo. Yo amo. Y con eso me quedo. Y con eso vivo. Si no lo ve, no me arrepiento, pude amar. Si me ama, que se aviente junto conmigo al camino o simplemente a sentarnos al lado de él a fumarnos nuestros besos y respiraciones.

Hoy soy honesto conmigo mismo. Hoy soy más seguro de mí mismo y lo que represento. Hoy quiero ser feliz y voy soy feliz. Con ellos o sin ellos. No me preocupa si mañana tengo un niño. Hoy yo soy el niño. Mañana, si queremos, le ponemos Luis. O Pepe. O Javier o Benjamín. Mientras me siento y recargo mi corazón en los codos. Y espero. Espero desde mi decisión a ver si la veo primero que me alcanza desde la esquina, o el letrero de la contraesquina…

Por si acaso los VIERNES se vuelven proféticos
y los Alpes se queman con las nubes
y no volvemos a ver a quien ya no queremos ver
y la semana que sigue
nos quedamos en casa, viendo una película, abrazados,
sin ir al aeropuerto ni levantar su cabeza de mis brazos.
18 ENERO 2006
VARGAS GÓMEZ

17.1.06

Así

Así,
palabras de amor que nos soltamos
los dos, en medio de la hojarasca
que levanta mi corazón al vuelo,
tratando de caer junto con el tuyo en
mitad de tu cama.

Aquella cama que fuera
nuestra cama.
Donde tantas veces te abracé,
besé, mordí y poseí.
Donde tantas veces nos recreamos
entre miradas, besos y labios partidos.

Hoy sueño, detrás de la ventana,
con esas maravillosas tardes
tan llenas de casualidades
que nosotros con nuestro amor
hemos ido provocando.

Hoy sueño, detrás de la ventana,
que te veré en el reflejo de las estrellas
en mi mesa. No en la luna.
No en ella. Alguna vez te la regalé
y la puse en tu mesa de noche,
para iluminar tus noches
y dar a tus días gravedad.

Hoy sueño que te amo
más que nunca.
Hoy sueño que espero,
pero temo despertar. Despertar
y no querer esperar más.


Si tuviera que escribir y pensar en un nombre para ti, se lo dejaría a los árboles para que me inspiraran con su altura, al viento para que me lo susurrara al oído, a las montañas para que lo pusiera en lo más alto y a las estrellas para grabar con ellas tu existencia por toda la eternidad,
17 enero 2006
VARGAS GÓMEZ