4.6.09

La noche antes de la boda

"Brindo porque cada mañana descubramos nuestro reflejo en la mirada del otro"
Luis Vargas

La noche antes de casarse salió de su oficina –como lo venía haciendo los últimos años– y se dirigió al café de siempre, de todos los días. Tomó su café negro, grande, como de costumbre, y se puso a escribir. Pero esta vez su imaginación estaba en otro lado, en un lugar que no tiene nombre y que nunca antes había visitado. Sus ojos miraban y no miraban al mismo tiempo. Sus dedos se bailaban sobre el teclado sin escribir nada y su estómago le pronosticaba una tormenta.
La noche antes de casarse lo único que podía pensar era a sí mismo con su, todavía, novia tomados de la mano. Ambos se miraban como sólo los amantes se saben mirar y al siguiente segundo salían corriendo, sin soltarse de las manos, y saltaban.
Saltaban sin mirar abajo. No sabía dónde saltaban, sin embargo sabía una cosas: que no sabía lo que le esperaba. Pero no sentía miedo. No sentían miedo.
Sólo la felicidad podía lograr que sus corazones impulsaran sus cuerpos con esa fuerza y lograran saltar sobre la incertidumbre, con el reto que durará toda su vida: vencerla y vencerse a ellos mismos. Rendirse mutuamente ante el otro y convertirse en uno sólo. Un equipo que salta. Un equipo que salta y gana.


VARGAS GÓMEZ
03 JUNIO 2009
Mañana, me caso.

10.9.08

Del que fue primero

Soy…

En ocasiones me preguntó que habrá sido del primer hombre –o mujer, en verdad no es distinción, es más bien algo genérico– que se preguntó por si mismo. Que tuvo una idea, aunque fuera primitiva, de quién era. Conciencia de si.

Me imagino a un hombre sentado en una roca plana –que le permita concentrarse–, en medio de una planicie enorme, amplísima, observando a sus congéneres correr por ahí, rascándose unos, gruñéndose otros, haciéndose algunos, mientras él o ella, observa. Y, súbitamente[1] tuviera conciencia de él como persona, como alguien diferente y, al mismo tiempo, perteneciente a una comunidad.

Pienso en un primitivo en específico, que dio el primer salto para dejar de ser primitivo. Me imagino a este ser humano que en un momento se da cuenta que es. Que es alguien y que, como alguien, tiene necesidades, características, deseos, frustraciones diferentes. Por supuesto que no llegó a todas estas conclusiones en ese mismo momento, lo que es más, seguro no llegó a ellas en toda su existencia, pero se planteó que era una persona. Se planteó la necesidad de ser alguien y tratar entonces de relacionarse. No como medio de supervivencia, si no por la necesidad de entablar contacto con alguien igual a él.

Me lo imagino deteniendo su dedo a mitad de camino entre su nariz y su boca. Sus ojos dejando de ver los pequeños grupos de seres como él para perderse en el horizonte. Su ceño fruncido. Su mente confundida y sobrecalentada. Su pensamiento: yo.

Soy….

Unos instantes después, prosigue el camino de su mano pero su mirada ya no es la misma –los ojos son la ventana del alma. Ahora ve a sus iguales como tal. Me lo imagino saltando, después de digerir el pensamiento y la mano, rumbo a los otros para tocarlos. Reconocerlos. Tratar de comunicarse.

Me imagino el resto de la existencia de este frágil humano, tratando de compartir su descubrimiento, el primer gran avance de la humanidad, a los demás. Su anonimato se me antoja injusto y, al mismo tiempo, mítico. Me pregunto que habrá sido de él, si habrá sido enterrado o dejado a atrás de la marcha por la comida. Me pregunto si habrá terminado en el estómago de algún predador o si se habrá retirado del resto del grupo a dejar huella de su descubrimiento en la soledad, dada la imposibilidad de compartir su conocimiento. Me pregunto si su último pensamiento fue: soy yo.

Me pregunto y me imagino. Su fragilidad y su anonimato como reflejo de nosotros como raza en un universo total. Sus preguntas individuales que no encuentran eco en su grupo, como el de un pequeño mundo en medio de un sistema solar en un lejano punto del universo. Me lo imagino, por momentos, sintiéndose superior y después incomprendido, generando batallas mentales, dejando una estela que el tiempo y el mundo mismo se encargarían de transformar. Me lo imagino postrado con una mueca de disgusto, como quien descubre que tiene la forma de curar a su entorno y, trágicamente, se encuentra alejado de él.

Me imagino, de pronto, a mi planeta como ese primitivo, que súbitamente se va percatando de su conciencia de grupo y, sin terminar de entenderse como tal, se olvida de su posición en medio de un orden universal.

Somos

VARGAS GÓMEZ

10 SEPTIEMBRE 2008



[1] por decir lo menos, bien podría haber sido depositario del excremento de algún pájaro y preguntarse ¿por qué a él?

26.8.08

De la competencia mexicana

“El hombre nace ignorante, no estúpido. Se hace estúpido por la educación”

Bertrand Russell

Hoy, más que nunca, me siento mexicano. Hoy, como hace mucho tiempo no experimentaba, me duele y entristece la realidad de mi país. Hoy confirmo la triste realidad de la educación –familiar, institucional, gubernamental, cultural– que describe, entre otros factores, la situación del mexicano. Y todo por “unas cuantas” disciplinas deportivas.

Cuando era pequeño me preguntaba, con ilusión, cuando sería el momento en que mi país ganaría un torneo. Una medalla. Un reconocimiento. Me preguntaba el motivo de las decepciones y del fracaso y terminaba por achacarlo a individuos con nombre y apellido. Terminaba por creer que la fortuna obraba en nuestra contra –como si ésta fuera gringa incluso–. Terminaba por dejar de escuchar las palabras de mi padre –siempre tan crítico– en las cuales responsabilizaba a la cultura del mexicano, a la mediocridad que parecía, tristemente, inherente a la nacionalidad misma. Como si fuéramos ajolotes –como en el ejemplo de Bartra– pero en vez de permanecer en un estadio intermedio, permaneciéramos en un estado negado al crecimiento.

Negados al crecimiento.

Hoy, como nunca, me he puesto a reflexionar en el crecimiento y lo que ello implica y me he dado cuenta que, en efecto, existen diversos factores a tomar en cuenta para calificar la situación actual –a nivel macro y micro, incluyendo el deporte mismo– y uno de ellos, el más importante para mí, es la educación.

Antes de poder pasar a la educación y la consecuencia de ella –o de las deficiencias en ella–, no puedo dejar de lado el mencionar algunos de los factores que menciono en el párrafo anterior. Podría dedicar tomos enteros a hablar de la problemática general (que es producto de problemas arrastrados), empezando por nuestras Instituciones. Instituciones quebrantadas, obsoletas algunas de ellas, que obran más por inercia y corrupción, en medio del estatismo, que por un bien común. Instituciones gubernamentales que han perdido la confianza de la población y que se han perdido en un embrollo de papeleo, toqueteos por debajo de la mesa y corruptelas.

Podría mencionar también los rezagos alimenticios, la inequidad evidente y trágica en la distribución de los recursos –en un país que posee al hombre más rico del mundo y a cuarenta millones de pobres–, un sincretismo cultural que prefirió adoptar el mimetismo y la evasión del presente encerrándose en “ahoritas”. Podría, en efecto, mencionar muchos factores, pero me interesa mencionar el que, para mí, es el motor más importante, básico, del crecimiento de un pueblo y de una nación: la educación.

Tenemos serios, muy serios problemas en la educación de nuestro país.

Al mexicano se le educa para evitar la competitividad. El mexicano simplemente no tolera, le incomoda, sufra, rehúye la competencia. Al mexicano se le enseña a la sumisión, a recibir los regalos, a que se le hable bonito, a que se le hable en diminutivos, a evitar la competencia para no levantar sospechas y vivir tranquilo, viendo pasar los días.

Viendo pasar las oportunidades, ya que eso es mejor que someterse no sólo al escrutinio, también a la expulsión –en tanto indeseable por competitivo– del núcleo social al que pertenezca, ya que amenaza el status quo, la tranquilidad con la cual el mexicano desea, anhela mimetizarse.

Nos hemos regodeado de corporativismos que hoy cobran factura. Un sindicato que controla dinero y no difunde conocimientos. Nos hemos regodeado de héroes muertos y falsos, pintados ad hoc para la pervivencia de un sistema por demás obsoleto. Nos hemos regodeado en la negación del exterior para criticarnos sólo a nosotros mismos de la manera más hipócrita y festiva posible. Nos hemos quedado atrás mientras otros pueblos han avanzado hacia el futuro. Nos hemos quedado en el ahorita. Ejemplos escolares hay por doquier, con estudiantes que reciben una educación paupérrima –por decir lo menos– y con maestros que ni siquiera son maestros.

Ahora que terminaron las Olimpiadas, he confirmado una vez más lo anterior. De ahí provienen estas letras. De la comprobación de que unos atletas de país mucho más rezagados económica y socialmente que el nuestro, hayan ganado más medallas. ¿Apoyos económicos? Sin duda hacen falta, pero eso no es lo que nos hace quedar donde quedamos, sino la falta de competitividad, las ganas de crecer, de ganar. Nos da miedo competir. Preferimos decir que nos cayó mal una cena (saludos Eder), que el otro estaba más grande, que los jueces fueron injustos o que, simplemente, no nos dieron dinero. El mexicano tristemente no está educado para la competencia. Por eso tampoco toleramos a los extranjeros y nuestra xenofobia reluce cuando uno de ellos hace algo en México. “México es de los mexicanos”, dicen. Si, México de los mexicanos que no saben hacer a México.

Esto sucede a diario, a nuestros lados. En la oficina, con actitudes conformistas, en la escuela, en los deportes. En todos lados. Según estudios recientes en EUA con motivo de las Olimpiadas, en donde se toma en cuenta el nivel socioeconómico de un país y la cantidad de habitantes y deportistas que existen, México debería de haber terminado, POR LO MENOS –que horrible– en el lugar 30. Antes de los logros, como siempre individuales, de los taekwondoines, eramos el último lugar empatados con Togo, un país de 5 millones de habitantes.

Urge abandonar discursos populistas, de nacionalismos malentendidos y usureros. Urge que pongamos atención en este rubro, no por nosotros, sino por el futuro de nuestra nación, con nuestros hijos. Con nuestro México.

Hay que reeducarnos. Educar a México.

Orgullosamente mexicano

VARGAS GÓMEZ

26 AGOSTO 2008

25.4.08

Y pensar

Y pensar que nunca consideré dar mi vida, hasta que te conocí.

Y pensar que el futuro lo postergaba, lo dibujaba y desdibujaba, creando cada día un nuevo borrador, hasta que me presentaste un boceto de maqueta.

Te amo y decir eso, es poco. Es poco pensar y decir que te amo porque mi referente no ha tenido jamás una experiencia con la cual comparar tu aliento en mi pecho. Porque desde que te amo, he considerado en ponerle a la palabra amor, tu nombre.

Y pensar que nunca perdoné lo que he perdonado ahora.

Y pensar que amar, sin ti, resulta vacío.

Y pensar que, vivir, sin ti, se me antoja eterno.

Te amo, como pocas veces y como pocas personas. Te amo porque lo quiero y porque lo siento. Te amo porque es verdadero y es por ti. Te amo y con eso me basta, por el momento...

Y pensar que hay canciones que nunca pude dedicar hasta que te conocí…

Y pensar que caminé sin dar importancia a una piedra en el camino, hasta que te pusiste a mi lado y me mostraste no a hacerla a un lado, si no a construir con ella.

And to think that I just wanted to drift away.

Y pensar que nunca consideré dar mi vida, hasta que te conocí…

Y pensar que hay canciones que nunca quise dedicar…hasta que ya no te vi.

Y, sin embargo, te amo como a nada, a nadie, ni nadie.



ESCRITO ENTRE EL 12 DE MARZO Y EL 20 DE ABRIL.

PUBLICADO HOY, CON DUDAS PERO CON AÚN MÁS MIEDOS.

REDACTADO CON AMOR.

LEÍDO CON ESPERANZA.

TERMINADO CON HONESTIDAD Y FIDELIDAD.

25 abril 2008

Vargas Gómez


21.4.08

21 de abril

De adaptaciones. De procesos. Así y de eso se trata la historia de mi corazón. De mi rumbo. Hoy, que tengo miedo como nunca antes lo había tenido en mi vida, me siento así, sólo, con miedos, con dudas, con esperanzas también pero que se ven amenazadas por oscuros pasados, por tremendas mentiras, por terroríficos fantasmas, por nauseabundos apellidos y personas. Por la velada sentencia de tratar de ser usado, controlado, y al no surtir efecto, las cosas sucedan de la misma forma que antes.

Con preguntas, respuestas a la expectativa y un amor que sobrevive, me siento. Deseo muchas cosas, la más importante relativa al amor, sin embargo mientras no encuentre respuesta a mis preguntas, no podré saber porque camino ir.

¿Y lo más tremendo? Que una sola persona en este mundo me puede ayudar. Me puede dar la respuesta. Me puede acompañar, dejar todo y apoyar. Luchar. Sólo una lucha de una persona puede ser benéfica para mí…

VARGAS GÓMEZ

14.4.08

Y SIN EMBARGO

De sobra sabes que eres la primera,
que no miento si juro que daría
por ti la vida entera,
por ti la vida entera;
y, sin embargo, un rato, cada día,
ya ves, te engañaría con cualquiera,
te cambiaría por cualquiera
Ni tan arrepentido ni encantado
de haberte conocido, lo confieso.
Tú que tanto has besado,
tú que me has enseñado,
sabes mejor que yo que hasta los
huesos
solo calan los besos
que no has dado,
los labios del pecado.
Porque una casa sin tí es una
emboscada,
el pasillo de un tren de madrugada,
un laberinto sin luz ni vino tinto,
un velo de alquitrán en la mirada...
Y ME ENVENENAN
LOS BESOS QUE VOY DANDO,
Y SIN EMBARGO
CUANDO DUERMO SIN TÍ,
CONTIGO SUEÑO,
Y CON TODAS SI DUERMES A MI LADO,
Y SI TE VAS ME VOY POR LOS TEJADOS
COMO UN GATO SIN DUEÑO,
PERDIDO EN EL PAÑUELO DE AMARGURA,
QUE EMPAÑA SIN MANCHARLA TU
HERMOSURA....
No debería contarlo, y sin embargo
cuando pido la llave de un hotel,
y a media noche encargo
un buen Champagne francés...
y cena con velitas para dos,
siempre es con otra, amor,
nunca contigo...
bien sabes lo que digo
Porque una casa sin tí es una oficina,
un télefono ardiendo en la cabina,
una palmera en el museo de cera,
un éxodo de obscuras golondrinas
Y ME ENVENENAN...
Y cuando vuelves hay fiesta en la cocina,
y baile sin orquesta
y ramos de rosas con espinas,
pero dos no es igual que uno más uno,
y el lunes al café del desayuno
vuelve la guerra fría...
y al cielo de tu boca el purgatorio,
y al dormitorio el pan de cada día..
Y ME ENVENENAN...

Joaquín Sabina

8.4.08

Del sentir

Mientras tenga fuerzas y amor, nunca abandonaré este blog. Es una parte de mí.


Las relaciones humanas son, sin duda, uno de los temas más complejos de tratar, analizar pero, sobre todo, de vivir. Somos seres apenas y complejos –no he encontrado una palabra que sintetice con mayor exactitud el sentido– cuyos fantasmas, miedos, sentir, referentes y, sobre todo, naturaleza fracturada, nos hacen crear todo un imaginario, por demás, difícil de entender y siempre cambiante, siempre expectante. Siempre evasivo –aunque pareciera todo lo contrario, uno se adapta no se adapta a uno.

Perdido en los hilos de amargura que entretejen nuestros amores, caminamos. No soy nadie, definitivamente, para venir a sentenciar a nuestra sociedad y a nuestro mundo sobre las formas que tenemos de entregarnos y de amar. No tengo libros en los estantes de las librerías más importantes del mundo ni me leen en un callejón oscuro a la luz de una vela. No me invitan a conferencias sobre el curso socioeconómico mundial –ni siquiera de mi país– y la última vez que asistí a Davos y a Estocolmo fue un sueño poco más que mojado. Y no es que no sea nadie, vamos, que considero que soy y bastante, sin embargo mi voz no tiene la autoridad para cambiar macrosistemas –aún– más que dentro de mi círculo muy cercano y matizado. Y, la verdad, no me preocupa en este preciso momento (quizá en unos meses, año, lustros o nunca). En este preciso momento lo que me preocupa es mi corazón, un corazón por demás atosigado, raudo –palpitante es decir poco–, kilometrado, abusado, comprometido y muy apasionado. Muy. Y de paso, ¿por qué no? complejo.

Si somos complejos, nuestras relaciones amorosas lo son aún más. Desde el momento en que decidimos que queremos y necesitamos estar con otra persona, desde ese momento hay algo muy complejo dentro de nuestro pensar y sentir que nos empuja a querer aventarle al otro(a) nuestros problemas, frustraciones, fantasmas, etc. con el pretexto de una rosa tatuada con versos de amor y entrega eterna. No hay nada más raro, a mi forma de percibir al ser humano, que esa extraña y placentera necesidad de amar a alguien. Amorir, se debería de llamar también: amor-ir, a-morir. Next to you

Ahora mismo me siento como un ferrocarril que ha sido obligado a cambiar de velocidad de manera súbita –sin ninguna aceleración de por medio– y cuya carrocería y motor lo ha resentido de manera significativa. Me siento, como nunca antes, amante. Amante no en la concepción original, que no se pregunta, que no se preocupa, que no sueña, que sólo vive. No soy ese amante, más bien otro, que se enamoró y después comenzó a amar. Me siento desangrar con cada recuerdo y saboreando cada momento en que esa gota puede caer por un motivo y persona en especial. Me siento feliz de poder amar así y entregarme incondicionalmente. Con miedos, sí, pero incondicionalmente.

¿Por qué? –pregunta a la mitad del cuestionamiento y que me interrumpe el pensamiento.

Sigo con la línea de nuestra placentera pero extraña necesidad de amar y con ella tenemos que acompañarnos –en el texto y en el camino– de los miedos. Nuestros miedos. Esos golpes que recibimos en el pasado; esa sangre que no termina por coagular en la comisura de los labios; esa sombra que se proyecta frente a la luz. Esos miedos también nos los llevamos y se enfrentan a una suerte de colisión universal con los del otro(a). Y no hay un vencedor. Los dos se derrotan. Es una batalla encarnizada que, sin embargo, no pierde su carácter de “hospitalaria”, después de todo ¿no invitamos nosotros a la otra persona a nuestra vida? La única violencia hospitalaria que puede existir en este mundo. Así, en este contexto tan especial, se da el ambiente propicio para que crezca el sentir del amor.

Los únicos que no tienen miedo son los muertos.

El amor, pareciera, no es otra cosa que una suerte de apuesta, la más cara de todas, en la cual apostamos nuestros miedos y nuestro ser porque el otro(a) nos pueda aceptar con ello. Es la apuesta más cara de todas. Es la apuesta que todos hemos hecho o querido hacer por lo menos una vez en nuestra vida. Si. Y con la apuesta vienen reclamos. Reclamos nuestros que terminamos por aventarlos a la otra persona, intentando deshacernos de fardos que podemos llevar a cuestas. El amor también tiene que ser fuerte, muy fuerte, para poder soportar los cambios, las vicisitudes, de lo contrario no aguantará. El amor tiene que dejar de estar enamorado, de lo contrario no trascendería al no poder observar y aceptar los defectos de la otra persona. El amor tiene que ser sincero, lo suficiente como para aceptar sin más la dependencia que se genera a partir de una relación y que no es una dependencia física o material, es una dependencia espiritual, sentimental. Dependemos del otro(a). Sin más. Y eso creo que es uno de los pasos más difíciles de dar como individuo, primero, para poder dar el otro paso como pareja: entender que se dependerá. Que se construirá. Y que no es malo. Es normal. Lo más normal que puede ser dentro de algo tan normal como puede ser el amor.

¿Como controlar los sentimientos? No se pueden controlar. Nuestro cerebro, razón, nos puede dar uno y mil argumentos, inclusive consejos sobre situaciones pasadas. Sin embargo sobre el sentir no se gobierna. “El corazón tiene razones que la razón no entiende”, dice Pascal. El sentir, el amor, tiene sus propias explicaciones, sólo así se puede entender que permitamos que ciertas acciones sólo se le toleren/acepten a algunas personas y a otras no. Sólo así podemos entender porque necesitamos no separarnos de la otra persona. Nunca. Porque la palabra “muégano” se utiliza. Porque es tan maravilloso dejar a los amigos, conocidos y todo lo demás por sentarse de la mano con el amor a observar el día. Porque es así el amor, simplemente por eso. Y eso ha sido así y no cambiará. Porque hay un momento en el amor en que se vuelve tan intenso que se muere de amor y se mata de amor. Una vez que sucede, se transformará en algo aún más grande.

Y al final se resume a eso, a que sentimos. A que no somos unas máquinas y menos productos diseñados exclusivamente a gastar o transitar sin rumbo. Somos seres pulsionales. Sentimos. Del sentir diariamente. Del amar. Somos seres destinados, por nuestra misma condición humana, fracturada, temerosa, incompleta, a necesitar de alguien, a depender del género y a desear a nuestro objeto de deseo. A amar, desear amar y ser amado.

Como dice el poeta: y sin embargo cuando duermo sin ti, contigo sueño

y con todas si duermes a mi lado y si te vas, me voy por los tejados, como un gato sin dueño…

Escrito entre el 02 de abril y hoy, 08 de abril.

VARGAS GÓMEZ

7.4.08

El fin de semana más largo de mi vida

Roxana: ¿que es eso?

Papiluy: ¡tu caraaa! –risas–

Villela: Papilu, Papiluuuu, se me acabó el juiski…

Esponda: yo digo que otro pomo…y vámonos por una vieja

Grillo: perfecto, ¿a recoger una vieja?

Esponda: Eestee, si, vamos. Si, por una vieja…al Hindoo

Todos: jajajajajaja ¡¡¡¡y se llama Frida!!!! Jajajajaja

Villela: No estoy pedo, o sea, yo se que estoy pedo y por eso lo digo por que yo se que estoy pedo y no me gusta que piensen que no lo estoy. Además, yo sólo me pongo pedo en Roma o en San Gimignano, esta es la primera en México. Pero no estoy pedo.

Villela: Esos son carnales y, Ro, me estas grabando.

Roxana: NOOOOOO.


Y pues que nos vamos. “A la chingada”, total, no había muchas salidas y, al contrario, parecía que el destino y un querubín descontrolado me habían aventado a que yo me encontrará manejando rumbo a la Condesa. Esquivando coches, llegando a tiempo –as usual– y presentándonos en el cumpleaños de Kim. “Hola”. Unos momentos, unas pláticas y de ahí, embarcándonos de nuevo en el tráfico de la ciudad y las caídas de Roxana a mitad de la calle –según ella, todo era culpa de los pantalones, no de la forma de caminar, jajaja–.

Quedé a las 10:30 pm y a las 10:33 pm estaba estacionando el coche, el roxymóvil (el cual iba piloteado por su servilleta mientras Villela hablaba y Ro ponía música), justo enfrente de la casa de Esponda. Ahí fue cuando comenzó la fiesta…y la versión oscura de Villela (y no eran sus pies).

Lo primero que nos recibió fue un shot de Jager, para cada uno.

Roxana: ¡pum!

Villela: ¡pum!

Yo: ¡pum!

Inmediatamente unas cubitas para Ro y para mí al tiempo que Villela decidía tomar el camino oscuro –a lo lejos se escuchaban nuestras voces que gritaban “no lo hagas, Villela, quédate con nosotros, por favor”– y se servía el whiskey directo, sin agua ni escalas, aterrizando directo en el torrente y en su cerebro. Bien. Pasaron las horas. Moríamos de hambre –unas horas más tarde aún, Villela aduciría que su peda se debía a eso y no a los whiskeys que se echó– y no sabíamos que comer: mientras que nosotros nos encontrábamos en un reducto del “sano” comportamiento (con Ro, Villela, Esponda, Gaby, Ursula, Grillo y Beto) cuando llegó el Capi cargando litros de alcohol, miligramos de refresco y unas papitas que, para que decir, nos supieron a la gloria máxima. A un orgasmo después de dos años, a un clamato después de la cruda. Gloria M-Á-X-I-M-A.

Comimos. Tomamos. Tomamos y comimos un poquito. “Estas de la verga, wey, andas ya muy pedo” se escuchaba que le decían a “Norman” al lado. “No, es que Gaby me cortó” dicho con tono arrastrado y con bastante mal olor. “No mames, ¿le pegaste otra vez?” Ya. Yo no sabía si reírme o indignarme. Preferí seguir en mi fiesta mientras Esponda danzaba, Grillo incitaba, Villela bebía y los demás platicábamos. Con decirles que estábamos en el jardín en lugar de estar dentro del booze.

Y les sigo contando después…se me acaba de ir la inspiración.

Ah, y por cierto, apenas es sábado a la 1:44 pm. Sigue siendo la una de la tarde desde hace como cinco horas. Pareciera que el reloj se hubiera fumado un churro de marihuana.

voy al velorio.

4.4.08

Los Querubines

Llegaron. Se acariciaron durante varios minutos antes de que la penetrara. La penetró.

Por alguna razón, ella quiso tomar la situación bajo su control, aún cuando él no quería esta vez hacerlo así. Se gozaron. Se bebieron.

Ella se vino tres veces y él en su cara y en su boca. Unas palabras. “Te amo”.

Ella se acomodó y durmió. Él, a su lado, sólo pudo ponerse un momento. Cinco minutos después, se paró a bañarse. Salió y se acostó a su lado.

Cinco minutos. Se paró, tomó papel y lápiz y se puso a escribir sin notar que, poco a poco, se desdibujaba. Desapareció.

Al día siguiente, ella se fue de viaje a Los Querubines sin haber notado su ausencia, ni el papel, ni el lápiz. Fue, al regresar, cuando ese espacio la invadió y se apoderó de ella…

How I wish, how I wish you were here

04 ABRIL 2008

VARGAS GÓMEZ

2.4.08

Sunshower

...No words needed then. Therefore, I leave you with these thoughts...
...Necesito...bueno, pues...los dejo con esto...

Dark as roses, fine as sand
Feel your healing and your sting again
I hear you laughing and my soul is saved
On forgotten graves you cry

Crawl like ivy up my spine
Through my nerves and into my eyes
Cuts like anguish
Or recollections of better days gone by

But its all right
When youre caught in pain
And you feel the rain come down
Its all right
When you find your way
Then you see it disappear
Its all right
Though your gardens grey
I know all your graces
Someday will flower
In the sweet sunshower

Eyes like oceans so far away
A feather trail to a better way
Worried mornings turn into days
Then into worried nights

But its all right
When youre all in pain
And you feel the rain come down
Oh its all right
When you find your way
Then you see it disappear
Oh its all right
Though your gardens grey
I know all your graces
Someday will flower
Oh in the sweet sunshower
Oh in the sweet sunshower
In the sweet sunshower

I know all your graces
Someday will flower
In the sweet sunshower
And its all right
All youll be you are today
Are today
Its all right
All youll be you are today
Are today.........

Chris Cornell