24.4.06

EL CIBERESPACIO

Para variar un poco. Eso fue lo que me dije a mí ayer, por la mañana, mientras pensaba en mi ausencia en este espacio. Para variar un poco. Tendría que haberlo hecho desde ayer pero la conexión estaba ocupada por mi hermana, así pues que tuve que esperar a hoy.

La conexión en la cual estamos inmersos es denominada Ciberespacio, eso seguro que todos lo saben, y, como algunos de ustedes también saben, mi tesis lo abarca: interacción comunicativa a través de un medio como Internet. Muy bien, pero ¿qué es el Ciberespacio? Me lo tuve que responder y sirve que trabajo en algo de mi tesis.

El término fue acuñado en un principio por el escritor William Gibson, pionero de la literatura “ciberpunk” (género de la ciencia ficción aplicado a la ficción científica electrónica). Consideraba al ciberespacio como un espacio en el cual los sentidos del ser humano se podían mezclar con los objetos producidos por una maquina, de tal forma que el sujeto pudiera dar órdenes e interactuar a través de palabras, sonidos, ya no sólo de lenguaje escrito. En el ciberespacio, de acuerdo con Gibson, la máquina y el ser humano se fundían. Así:

...una alucinación consensuada experimentada diariamente por miles de millones de operadores legítimos en todas las naciones, por niños a quienes les enseñan conceptos matemáticos... Una representación gráfica de datos sacados de las bases de todos los ordenadores del sistema humano. Una complejidad impensable. Líneas de luz ordenadas en el no-espacio de la mente, agrupaciones y constelaciones de datos. Como las luces de una ciudad que se alejan...[1]

Si leemos detenidamente las palabras de Gibson, encontraremos la idea de lo virtual contenida en su descripción. La imagen de una alucinación consensuada –idea, por cierto, muy castigada por el imaginario occidental desde Platón– nos remite a lo virtual, a algo que no es tal pero aparenta serlo. Una caverna platónica que ya no se valiera de fuego y sombras, ahora sería de hipertexto y de electricidad; memoria virtual, inclusive.

El ciberespacio se podría entender pues, de manera general, como un entorno/lugar descontextualizado, fuera, más allá del tiempo y del espacio. El ciberespacio entendiéndolo como el actual Internet (y sus seguras y futuras evoluciones) es un lugar que no existe en un lugar concreto en el mundo, que no puede ser legislado por una institución general y que no tiene un tiempo específico. Vive y existe en su propio contexto. Un contexto creado por la interconexión (¿por qué no? Interacción) de redes planetarias de sistemas informáticos. El ciberespacio es un lugar sin tiempo ni espacio delimitados, que permite al usuario realizar una inmersión total de sus sentidos con un entorno generado artificialmente, recreando una experiencia sensorial generada por la misma máquina que estaría suministrando directamente al cerebro la información. El ciberespacio por sí mismo es un lugar no limitado, que se puede ir expandiendo con las propiedades de un universo, que se va creando y destruyendo a sí mismo y en el cual es necesaria la información y relación entre los elementos existentes dentro de él, de manera análoga: planetas, estrellas, vacío y gravedad; dichos elementos influyen en la formación y existencia de los demás.

Si bien el ciberespacio no ha llegado totalmente a los niveles propuestos por Gibson, se pueden encontrar las principales características de él en Internet; no es por tanto casualidad que al Internet se le tienda a llamar comúnmente “ciberespacio”.

Existen más formas de acercarse al concepto de ciberespacio. Una de ellas es “navegando” –cómo se suele llamar a la acción de explorar el Internet– dentro del mismo ciberespacio. Se postula que “aunque el ciberespacio no debe confundirse con el Internet real, el término se refiere a menudo a los objetos e identidades que existen dentro de la misma red informática, así que se podría decir, metafóricamente, que una página web se encuentra en el ciberespacio.”

Según la interpretación propuesta, todo aquello que tiene lugar y concepción en Internet no está ocurriendo precisamente en el/los países donde los participantes o los servidores se encuentran físicamente, sino "en el ciberespacio". Dicho de otra forma, puedes estar dando de alta un Blog en un servidor holandés mientras tu residencia física es en México, sin que te competa de manera total y exclusiva alguna de las dos legislaciones inmersas y, asimismo, sin que se pueda enmarcar en algún contexto específico.

Éste parece un punto de vista razonable una vez que se extiende el uso de servicios distribuidos (como Frente), y la identidad y localización física de los participantes resulta imposible de determinar debido a la comunicación anonimidad –entendiendo como anonimato) o pseudonimidad (como derivado de pseudónimo, alias o nick). Por ello, no se podrían aplicar las leyes de ningún país determinado. Pudiéramos ir un poco más lejos en la definición técnica para conceptuar al ciberespacio como “un sistema para organizar las ingentes cantidades de datos almacenados en los ordenadores o computadoras y para acceder a esos datos…en particular la parte de Internet conocida como World Wide Web, es el principal sistema para clasificar el inmenso volumen de datos electrónicos y acceder a ellos…siendo muy superior a cualquier sistema del pasado, pero aun así con bastantes limitaciones. En el auténtico ciberespacio los datos se representarían de forma tridimensional y el usuario podría interactuar con los objetos verbal o incluso físicamente”.

De esta conceptualización sobre el ciberespacio, hemos localizado un nuevo factor que influye en él, el sistema. Para hablar de éste, es necesario tener en cuenta que también es y está en un lugar descontextualizado (sin tiempo ni espacio delimitados) por características inherentes al objeto, que se divide a sí mismo en diversos elementos que se encuentran interactuando entre sí, compartiendo información entre otros subsistemas. El Internet/ciberespacio se convertiría, de cierta forma, en un sistema con subsistemas internos que no sólo intercambian información en un ambiente cerrado, también propone ser, dentro de sus limitaciones, un ambiente abierto tratando de intercambiar energía virtual. Una energía que no se ve pero que se siente. Desde una imagen de una cámara de video digital hasta los nuevos equipos de sensación virtual de recién venta en el mercado, hasta llegar, inclusive, a la series animadas (o caricaturas), siendo el caso de Digimon. La caricatura en cuestión sucede en el ciberespacio (mundo digital o digimundo) al cual acceden los personajes de manera física, sin necesidad de una interconexión con una computadora. Dicho mundo se encuentra construido a partir de datos de Internet y funciona como un universo paralelo al contexto de la vida del ser humano en la Tierra.

Por otro lado, tenemos el concepto de lo virtual, concepto que encuentra su génesis en Platón y su “caverna platónica”. Mientras que la realidad virtual supone “engañar” a los sentidos, para que la persona crea que está en un entorno distinto del “real”[2], el auténtico ciberespacio supondría una integración completa de la persona y la máquina. La diferencia, básicamente, radicaría en que el usuario/persona haría uso de sus sentidos en totalidad, sin necesidad de verse mediado por un programa que proporcionara sensaciones o controlado artificialmente. Sin embargo, el nombre se ha generalizado y podemos utilizar los términos ciberespacio e Internet como sinónimos.

Simplemente, para variar...un poco.

[1] Esta cita es extraída del libro Neuromante (1984) de Gibson y la referencia de la cual se extrae el párrafo se puede encontrar en Enciclopedia Encarta.
[2] Entendiendo real como el entorno tangible y donde convivimos con el otro sin necesidad de encontrarnos mediados tecnológicamente, en este caso. La aclaración parece pertinente si pensamos que lo que está viviendo el usuario en su experiencia virtual, también forma parte de su realidad, sólo que ésta será artificial, creada y mediada por una máquina.

2 comentarios:

enigmas PRESS / Gandica dijo...

Juegos de retroalimentación. Neologismos alquímicos.
El padrino del ciber punk, el mito William Gibson, el que escribió "Neuromancer" o "Neuromante". El dios-creador del ciberespacio, bueno eso dicen.
¿Pero saben qué...? Todo fue vomitado por una máquina de escribir portátil Hermes, fabricada en 1927.
En la misma línea Ciberespacio
Cordial saludo.

J. F. Santoyo dijo...

Huelo un dejo de tesis x el Deuteronomio? tal vez, tal vez no... jajaja!!!! Saludos