9.3.08

Me siento...

¿Hacia dónde ir cuando no quedan lugares nuevos en los que esconderse?

Cuando todos han sido visitados y hasta sudados...

En momentos en los que la desesperación amenazara

con derrumbar castillos, muros y el firmamento.

En momentos en los que el perro negro

pela los dientes y eriza su pelaje,

disponiéndose a saltar encima y no soltarte.

En momentos en los que desearías voltear a tu lado

y verla, sonriendo,

como si nada pasara. Como si nada

hubiera pasado.

Besándote.

Besándola.

Los mismos árboles, un poco más grandes y un poco menos vivos, atestiguan lo que antes ya habían visto, en diferentes tiempos y circunstancias, prefiriendo guardar silencio. Así,

no se puede.

Es como tratar de envejecer con estilo

y morir con propiedad. Se puede

morir con dignidad, con honor,

pero no con propiedad.

Las arrugas siempre serán enemigas del estilo.

Entre cables, barreras, líneas de metal y peatones perdidos,

me siento.

Como si saltaras en un trampolín suspendido sobre un precipio,

sin tener otra opción que seguir saltando.

Como si las ramas de estos mismos árboles fueran dedos

que se aprestan a tomarte y arrebatarte todo lo que te queda.

Así me siento. Con vértigo. Con dolor. Con desesperación.

Con amor expectante.

VARGAS GÓMEZ
09 MARZO 2008

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