apenas son las 11:10 am y ya quiero que se acabe el día. De verdad no es mi día. Todo se me juntó hoy y lo único que quiero hacer es sentarme y cerrar los ojos, aunque sea un momento.
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Es de esas veces en que no se siente el corazón. La pluma pesa. De cerrar los ojos por un momento y no sentir por un instante.
Pesa el alma y la vida. El ser se eleva como el humo que cruza frente a la ventana, empañando las hojas de un libro que aguarda trágicamente a terminar de ser leído.
A veces quisiera ser un águila y volar. Ver todo desde lejos y volar. Remontar el vuelo y anidar en una montaña entre las nubes. A veces quisiera ser eso. Pero no puedo.
Desde que me quitaron las plumas de un ala no puedo. No he encontrado quién me las haga crecer de nuevo.
Y es que justo cuando creí haberla encontrado, esa hermosa figura desapareció.
A veces quisiera ser un águila para encontrarla de nuevo. Volar a su lado y pedirle que me ayude y me cuide. Que me quite este maldito vértigo que no me permite volar.
Pesa el alma y la vida. El ser se eleva como el humo que cruza frente a la ventana, empañando las hojas de un libro que aguarda trágicamente a terminar de ser leído.
A veces quisiera ser un águila y volar. Ver todo desde lejos y volar. Remontar el vuelo y anidar en una montaña entre las nubes. A veces quisiera ser eso. Pero no puedo.
Desde que me quitaron las plumas de un ala no puedo. No he encontrado quién me las haga crecer de nuevo.
Y es que justo cuando creí haberla encontrado, esa hermosa figura desapareció.
A veces quisiera ser un águila para encontrarla de nuevo. Volar a su lado y pedirle que me ayude y me cuide. Que me quite este maldito vértigo que no me permite volar.
Entre montañas de papeles y humo en vez de nubes,
en la oficina.
12 julio 2006
VARGAS GÓMEZ
1 comentario:
ESTADOS DE ÁNIMO
Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas.
Unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano.
A veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas.
Pero hoy me siento apenas
como laguna insomne
con un embarcadero
ya sin embarcaciones
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde
te acerques y te mires,
te mires al mirarme.
Mario Benedetti
Leí este poema y me recordó a tu post...ánimo mi niño!! Esto también pasará...
Estoy segura de que pronto te vas a librar de ese vértigo y vas a volar más alto que nunca. Pronto encontrarás un corazón con el cual equilibrar tu peso... =)
Leyendo al Deuteronomio desde la República Checa, te mando un abrazo bien fuerte.
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