En verdad escúchenla.
...Porque la retirada no es una opción, la conquista sabe mejor sin invadir para permanecer sin dominar. Porque esto lo he ido haciendo y seguirá siendo mientras exista uno de ustedes que lo guarde en la memoria. Gracias por ser ustedes también autores de este texto... Luis Vargas
23.9.05
Música para ti y lista de esas pequeñas cosas (con PD):
En verdad escúchenla.
22.9.05
momentaneo
19 días y 500 noches
en vez de fingir o estrellarme una copa de celos, le dio por reír.
De pronto me vi como un perro de nadie ladrando a las puertas del cielo.
Me dejó un neceser con agravios, la miel en los labios y escarcha en el pelo.
Tenían razón mis amantes en eso de que, antes, el malo era yo,
con una excepción: esta vez yo quería quererla querer y ella no.
Así que se fue, me dejó el corazón en los huesos y yo de rodillas.
Desde el taxi y haciendo un exceso me tiró dos besos: uno por mejilla.
Y regresé a la maldición del cajón sin su ropa, a la perdición de los bares de copas,
a las cenicientas de saldo y esquina, y, por esas ventas del fino Laina,
pagando las cuentas de gente sin alma que pierde la calma con la cocaína,
volviéndome loco, derrochando la bolsa y la vida la fui, poco a poco, dando por perdida.
Y eso que yo, paro no agobiar con flores a María,
para no asediarla con mi antología de sábanas frías y alcobas vacías,
para no comprarla con bisutería, ni ser el fantoche que va, en romería, con la cofradía del Santo Reproche,
TANTO la quería, que, tardé, EN APRENDER A OLVIDARLA, DIECINUEVE DÍAS Y QUINIENTAS NOCHES.
Dijo "hola" y "adiós", y, el portazo, sonó como un signo de interrogación,
sospecho que así se vengaba, a través del olvido, Cupido de mí.
No pido perdón, ¿para qué? si me va a perdonar porque ya no le importa?
Siempre tuvo la frente muy alta, la lengua muy larga y la falda muy corta.
Me abandonó como se abandonan los zapatos viejos, destrozó el cristal de mis gafas de lejos,
sacó del espejo su vivo retrato y fui tan torero por los callejones del juego y el vino,
que ayer el portero me echó del casino de Torrelodones.
Qué pena tan grande, negaría el Santo Sacramento, en el mismo momento que ella me lo mande.
Y eso que yo paro no agobiar con flores a María,
para no asediarla con mi antología de sábanas frías y alcobas vacías,
para no comprarla con bisutería, ni ser el fantoche que va, en romería, con la cofradía del Santo Reproche, tanto la quería, que, tardé, en aprender a olvidarla, diecinueve días y quinientas noches.
21.9.05
Creo en el amor jardín de azaleas y jazmín
LBVG
Creo que puedes ser tú la que me abra los ojos por fin. Hoy pienso en ti y me imagino.
Me imagino bebiendo cafés en la cima del Everest; escalando montañas de almohadas de ganso; nadando a través de un mar que recreamos juntos. Tu y yo.
Te voy a ser sincero, me gustas. Pero no te sonrojes, pero no te cotices, pero no te alces.
Te voy a ser sincero, me gustas y quiero ser en ti, por ti. Sin embargo a veces me detengo porque no logro leer en ti. No me lo permites. Detrás de esos ojos entrecerrados, enigmáticos, te escondes.
Creo que me podría parar y besarte como nunca antes te lo ha hecho alguien jamás, lo se. Me podría parar y entregarte en un beso lo que los amorosos en una vida. Pero tus ojos no me lo permiten. Simplemente me miras para, después, voltear y perder la mirada. Perdiendo la mirada en esos sabores viejos que inundan las paredes, celosas guardianas de lágrimas y sonrisas ajenas que despreocupadas se entregaron. Perdiendo la mirada, como las letras que forman tu nombre y que suelto al azar en una hoja de mi cuaderno cuando no puedo hacer otra cosa más que pensar en ti y me alejo de ese salón de clases tan pesado y poco amoroso.
Creo que podría hacer eso y otras cosas más. No te pediría permiso, no por falta de educación, más bien por exceso de deseo y alevosía en los labios. Sabe mejor que las etiquetas sociales desgastadas en Versalles. No te pediría permiso y te tomaría entre mis brazos y te robaría el aliento para tenerte dentro de mí y que atravesaras mis venas. No te pediría permiso, tiraría la servilleta y “nos” llevaría, porque creo en el amor. Soy un descontinuado romántico con exceso de manejo y poco uso.
Creo en el amor. Creo en los amores eternos, en los amores que se desangran por el otro. En los amores que se mueren de amor, para matarme contigo cuando te mueras por mí. Matarnos en vida de amor, con balazos de pétalos de rosa en los ojos y cuchillos de besos en el cuerpo.
Creo en el amor desinteresado, libre y obstinado. Creo en el amor que se olvida de la etiqueta y se va a la pradera. Creo en ese amor que no necesita de cenas en París, tan sólo una en nuestra mesa con velas. Creo en ese amor que puede ser contigo pero jamás sin ti. Creo en el amor que vaga por las calles a la espera de una mirada furtiva, un guiño coqueto, un beso lanzado al aire esperando atrapar otra cosa que tu mejilla. Creo en ti y creo en mí.
Creo que todavía existe un mundo para amar. Admito que no todo está perdido, que ni todos son posmodernos ni todo es tan romántico. Creo que hay espacio para los locos de amor, que no vestimos de diseñador ni necesitamos una receta rebelde para amar. Creo que hay jardines de jazmín y azaleas que nos esperan a la vuelta de la esquina, lejos del aparador y lugar de moda; lejos de los signos de pesos y dietas innecesarias. Creo en el “nos” y en el “nuestro”, jamás en el “tu” y en el “mi”.
Creo en ese amor que se vuelve una droga que minimiza los defectos y pondera los momentos bellos de la vida. Creo en el sexo con amor que se goza fuera de toda ley protocolaria y mandamientos divinos. Creo en la entrega total sin una firma que la avale. Creo que nos podemos sentar a tomar té, fumando nada más que tu penetrante perfume y tu marejada de pecas en mi mirada. Creo en ti y creo en mí.
Calculo que tenemos el amor necesario para amarnos, creo que debemos arriesgarnos a tener el valor suficiente de montarnos en golondrinas que emigran, para ir con ellas a través de los bosques, tomados de las manos. Besándonos en la copa de un roble, sentados sobre un muérdago. Creo que podemos construir la canción más hermosa del mundo, sólo déjame escribir las rimas y tú cántalas por mí. Qué bello cantas, ¡cómo me gusta que me cantes a lo largo del camino! Creo que no te quiero sin ti.
Sospecho que podemos cumplir todo aquello que nos trazamos juntos, creo que pueden ser tres y escalonados. Sostengo que podemos dormir en el bosque y tener trece perros. Creo que podemos soñar el sueño del otro dentro del nuestro, acostados, fundidos nuestros cuerpos en un abrazo y un beso. Creo que puedes ser quien me empuje cuando la duda me inundé y el miedo me aborde. Creo que puedes ser mi fiel compañera y yo tu seguro corazón para aferrarnos el uno al otro.
Me parece que puedes ser tú la que me cierre los ojos en el fin.
20 septiembre 2005
VARGAS GÓMEZ
20.9.05
¡Coño!
19.9.05
Teoría de las ideas, sus paradojas e interacciones
Así es cómo normalmente me aíslo del mundo para poder pensar. Me aíslo del mundo Smithsoniano, mercantilista, utilitariamente funcionalista, desgraciado y hermoso, egoísta y dejado del amor, para adentrarme en ese mundo de las ideas, país de Alicia y sus veinte mil maravillas. Me adentro en el país donde las ideas viven revueltas porque así quieren estar. Me adentro en ese país de ideas para tratar de aclarar algunas (como si Livingstone me creyera) y seguir mi camino en el otro mundo, trágicamente acordado como real. Me adentro en el país de la incoherencia coherente y no sé que hacer.
No se que hacer porque las ideas son así, revueltas, les gusta vivir así, dejarían de ser ideas. Me adentro para tratar de encontrar solución a mis confusiones, vecinas góticas paranoicas de las ideas, luchando contra las mismas ideas que no se dejan dibujar.
Así me aíslo cuando me siento triste. Así me aíslo cuando me siento triste, confundido, apesadumbrado o enojado. Jamás cuando estoy feliz, la felicidad me idiotiza y me empuja de lleno al acuerdo de lo que llamamos “real”. La felicidad es la frontera del mundo de las ideas. Aquél que ríe poco es un triste hombre, pero el que ríe de todo es un imbécil, no recuerdo quién dijo eso, pero conozco muchas personas que encajan al respecto.
Sentado, haciendo música, fumando sin fumar, con las piernas arriba, me aíslo para pensar en lo que me acontece, ubicar mi lugar en el mundo y el lugar de las personas que me rodean en mi mundo. Ahora mismo lo estoy haciendo y en gran parte porqué necesito poner en orden ciertos elementos que han venido a inundar mi vida. Si bien el enamoramiento ahí está, no deja de ser peligroso abandonarse totalmente a él, trato de ubicar lugares y responsabilidades para poder reaccionar de manera que mi existencia en el mundo acordadamente real sea lo más satisfactoria posible.
Vuelan ideas. Es todo un desorden. Tratar de pensar en el mundo de las ideas es más difícil que platicar con un esquizofrénico en un pabellón psiquiátrico, que no caerse del precipicio del Correcaminos y el Coyote, que sentarse a tomar té en una taza con el Sombrerero Loco, que besarte sin dejar una parte de mi en tus labios y saliva, que dialogar en el mundo de los Looney Toons con un mazo en la mano.
Vuelan ideas y requiero de toda la sangre en mi corazón para poder descifrarlo. Si subo más las piernas me caigo. Mejor me quedo quieto, ya que se asoma la confusión y me querrá morder –como los perros bravos de las casas de los amigos-. Vuelan ideas y es arduo enfrentarlo. Pienso en “lo mejor” para mí, para ti, para nosotros, para el futuro. Carajo, a veces somos muy pendejos –lo siento por los moralistas, los puritanos del lenguaje y las “señoritas” que se sientan ofendidas en su hipócrita trato-.
Pienso en muchas cosas. Veo las ideas y me esfuerzo. Así es como pienso. He escuchado desde Yolanda, El breve Espacio, Wish you were here y Sufre como yo…canciones que me adentran más. La noche está estrellada y ella no está conmigo. Es un largo y pesado viaje pero que siempre rinde buenos frutos. A veces amargos, a veces dulces, a veces maduros, a veces secos, pero siempre buenos frutos. Cómo ahora, que he resuelto esperar un momento, no vaya a ser que por andar de campesino se me caiga la vaca –no se bien como explicar lo que acabo de escribir, pero sonó muy bien-.
He resuelto eso como antes he resuelto otras cosas. Te recomiendo que lo hagas. Quizá así no cierres las puertas de tu corazón al amor. Hazlo. Verás que los caprichos no son más que eso y que las emociones saben mejor en la lengua y nunca en la cabeza…Donde las ideas se difuminan y tu recuerdo, tú imagen, parece confundirse con ellas.
Bajo las piernas, cambio la música pero sigo sentado. He terminado un proceso interno. Uno más de los miles que vendrán y miles que han pasado ya.
19 septiembre 2005
VARGAS GÓMEZ
18.9.05
Y que nos vamos
¡VIVA MÉXICO!
Y que nos vamos. De planeación no teníamos nada, todo surgió justo después de que acabó el concierto de Eduardo Valera, cuando me habló Esponda, preguntándonos que hacer el puente –dado que mi familia no era de planes muy seguros en ese momento- y decidí en ese momento que podríamos ir a mi casa de campo. Si, por qué no. Vámonos. ¿Llevamos niñas o ya invitaste tú? No –respondí- vamos únicamente amigos, no queremos niñas (jaja club de Tobi)…
Y que nos fuimos.
Salimos el jueves a las 5:30 pm, en medio de oleadas de gente que huía del Distrito Federal, como si les regalaran predios en Tlahuac o nieves en Tezozomoc, carajo, todos salían y resultaba horrible la salida de la ciudad. Al final logramos huir, entre risas, saltos y compras en La Europea salimos de la ciudad. Llegamos a la casa alrededor de las 7:30 mas o menos. Nos hicimos de cenar riquísimo y en demasía, no tienen una idea, jajaja, rodábamos. Recordé recetas que había aprendido en Europa y también muchas otras que ahí inventé. De cualquier forma, les resumiré que durante los cuatro días, no hubo un día –mm, bueno, exceptuando cuando vinieron las “amigables” amigas de Fofo- en que no comiéramos como reyes.
Comimos. No, no, nos atascamos y ¿por qué no? vámonos a dar el grito al pueblo. Salimos rumbo al pueblo cuando faltaban apenas 5 minutos para las 11 pm. Llegamos a las 11:04 al pueblo, carajo ¡El segundo año consecutivo que me pierdo el grito! ¡Dios! Bueno, ya que estábamos ahí abajo pues que se empieza a poner coqueto el asunto y empieza a correr el alcohol por todos lados –hasta por el suelo-. Nos detuvimos en un puestecito que vendía unos “chupecines” bastante folklóricos, desde el nombre y la apariencia misma, pero no nos importó, jajaja, no somos prejuiciosos. Y que bien sabe…jajajaja. Total, que Esponda y Fofo se compran sus “pájaros locos” (un chupe rarísimo que tenía de 4 tipos de alcohol con leche en un solo vaso, imagínense) para terminar casi picoteando los árboles, jajaja y yo me compré un “vampiro bull”, jajajaja que nombres, Dios. Ahí estuvimos un buen rato, saltando por varios lados, viendo la coronación de la “flor más bella” (jajajajajajajajajajajajajajajajaja) hasta que nos cansamos y nos regresamos a la casa para pasar una noche muuy a gusto, jajaja.
Al día siguiente nos despertamos –mas bien me despertaron, carajo- y me dice Fofo:
- Wey, ¿no hay pedo si vienen unas amigas?
- Mmm, no se –a decir verdad jajaja solamente he invitado dos mujeres a mi casa de campo y las dos eran amigas y una de ellas mi novia- ¿quiénes son?
- Una de ellas es la niña con la que quiero y la otra es amiga suya…
Dios, puede ser que la casa se me llene de arañas –pensaba para mis adentros- y sin embargo tengo la imperiosa necesidad de ayudar a Fofo…Terminé aceptando. I didn’t knew how tight the situation could turn into. Jajaja, En verdad no lo sabía. Me convencieron de llevar a Fofo a México y de regreso a la casa de campo…carajo, medio día perdido. Total llegamos por ellas. Y que nos vamos de nuevo.
Llegamos con la esperanza de que Esponda hubiera hecho el “quehacer” (jajaja) para encontrarnos con que estaba acostadito en el sofá de mi sala viendo Casablanca –pobrecito, estaba muuy cansado-. Hicimos de comer porque las niñas tenían hambre –si, yo también, pero yo me hubiera echado una cervecita antes, jaja-. Manjares de nuevo. Platicamos, nos metimos a la alberca –bueno, jajaja, me metí con Fofo, porque las niñas estaban….P E S A D Í S I M A S y no precisamente en las tallas de su pantalones- y después quisimos vernos con ánimos y les propusimos bajar al pueblo. Aceptaron. Bajamos. Pueblo. Jetas. Pájaros locos y Vampiros bulls. Más jetas. Sonrisas. A cambio más jetas. Vámonos a la chingada. Brruuummm. Nos regresamos a la casa.
A decir verdad a mi me daba verdaderamente igual si la amiga se mostraba “coqueta” o no, porque ni Esponda ni yo queríamos algo con ella, hay que hablar claro, realmente estábamos soportándola por Fofo para que pudiera estar a solas con la otra niña. Además, como si no fuera poco, la amiga se cotizaba como si realmente tuviera un mercado interno, coño, quería pasar por país industrializado cuando no era más que una república bananera. Carajo. Ches micos. El caso es que me dieron tanta flojera que preferí prender la tele y que se fuerana freir espárragos. Nos acostamos Esponda y yo en los sofás y nos pusimos a ver Nip/Tuck. Al final ahí estábamos los 5 viendo Nip/Tuck.
He de aceptar que las fregamos como campeones. Jajaja. Entre Esponda y yo las traíamos de un hilo, jajaja, y después el Fofo se puso a espantarlas, jaajajajaja, yo creo que eso influyó a lo que pasó el día siguiente. Pero total, no me arrepiento, ni quería con ellas, ni eran mis novias y tampoco mis amigas jajajaja. Prosigamos. Como a eso de las 4 am nos dimos cuenta que Fofo ya nos había dejado de pelar y estaba retratándole la luna a “su niña”, su amiga ya se había ido y se había encerrado misteriosamente unos 10 minutos con la otra. Eran las 4 am y decidimos Esponda y yo que ya nos teníamos que ir porque la hora no era propicia y Fofo ya no nos hacía caso. Me encerré en mi cuarto, no fuera a ser que si bateaban a Fofo se quisiera desquitar jajaja, y caí.
Desperté a las 12 mas o menos. Desperté para encontrarme con Fofo que me decía que había que devolver a las niñas a México. ¿QUÉ? Dios, casi suelto a los perros y las dejo a la intemperie con ellos. De una manera misteriosa se tenían que regresar a México y Fofo fue timado de tal forma que aceptó llevarlas hasta allá…Vamos, era para que por lo menos le pusieran para la gasolina o las mandáramos en autobús…no, Fofo las iba a llevar…Dios mío. Y ahí voy yo que ni culpa tenía a chutarme otra vez la carretera en Autobuses Fofo. Jajajajaja. Y todavía como si quisieran congraciarse con nosotros, se trataron de ver lindas e hicieron de desayunar pero ¡madre de Dios! que feo desayuno. los huevos más insípidos y sosos que he probado en mi vida, acompañados de chilaquiles que parecían tortas ahogadas y spaghetti recalentado que había hecho ayer...Omito el comentario. Seguro ellas no conocen el refrán ese de que "al hombre se le conquista por el estomago". Jajaja solteronas.
En el camino Fofo iba furioso, rebasaba por todos lados, las niñas se aferraban hasta de lo que no tenían. Llegamos a México, las dejamos en la entrada de la privada y nos fuimos. Y que nos vamos de nuevo.
Llegamos y Esponda dormía. Pobrecito, siempre tan cansado mi amigo. El resto del día estuvo bastante a gusto, como debería de haber sido desde un inicio, sólo los tres. Se nos unió Miguel (el cuidador) y ahí estuvimos platicando de todo y de nada. Entre frase y frase un trago a los vasos inagotables. Vasos de la abundancia. Cuando determiné que había tomado suficiente me paré para hacer la cena. Un banquete. Hice sopa, frijoles, arroz, carne en tiras, chorizo, queso, cecina, ensalada…y después platicamos, recordamos viejos tiempos, viejos amores y nuevos amores. Escuchamos trova, cantamos. Estuvo, simplemente, muy bien. Después nos quedamos Esponda y yo viendo Nip/Tuck y Fofo se fue a dormir.
Esto lo estoy escribiendo después de haber acompañado a Esponda a recoger la cartera de Fanny. Llegamos temprano. Antes de irnos dejamos reluciente la casa, de lo contrario mi madre no me la vuelve a prestar. Esponda secaba, yo lavaba y Fofo trapeaba, jajaja. Buen fin de semana. Las fotos me las pasan mañana. Mañana las pego, ¡no dejen de revisarlas! Disculpen si mi tono resulta un tanto cortante pero estoy cansado y además no quiero seguir escribiendo, más bien quiero pensar. Acabo de recibir una llamada muy bonita que me ha alegrado el día…me iré a hablar.
15.9.05
Preparando un retiro espiritual
14.9.05
De libros pintados y rayados a libros de celofán
De decepciones cuando estás más ilusionado. Me destrozan me llevan a la esquina y me pegan una paliza. La gente ni se detiene, abrumados por la neblina, los ojos perdidos en horizontes utópicos, inalcanzables.
De decepciones que me abordan cuando más ilusionado estoy. Así me atacan. Así me abordan. Así me destrozan. Me enfado con la acera que me recibe, me decepciono de ella. Me pierdo en justificaciones que sólo me llevan a callejones más oscuros.
De decepciones que ocurren porque así quisimos que ocurrieran. Decepciones que son porque nos dejamos llevar por la emoción del momento. De decepciones que son en tanto deseábamos un juguete, un libro, una persona, y cuando los abrazas en tu pecho, no son tal como tú pensabas.
No puedo pensar más. Estoy triste, decepcionado. Por otra parte doy gracias a la diosa fortuna por no haberme permitido tirar los juguetes viejos, los libros pintados, las personas besadas.
Gracias ¡oh fortuna! por no permitirme tirar todo por la borda, cuando lo que estaba deseando no era más que un pedazo de carbón pintado de pepita de oro.
VARGAS GÓMEZ
13.9.05
Uta. No pude decir más al terminar de leer.
Encontré esta carta. La encontré por ahí, entre páginas y ecos de pisadas. Lo más importante no es saber quién la escribió y para quién...sino el sentido y la dedicatoria que cada quién quiera hacer. No atribuyan autorías sin sentir.
Hola amor 08/05/05
Tenía que escribirte esto, debo decirte que me está costando mucho trabajo hacerlo. Lo que pasa es que me cuesta mucho trabajo extrañarte así.
Me cuesta acostumbrarme sin tu piel a esta fría soledad en medio de las mañanas llenas de sol, extrañándote en cada rincón donde me pierdo gritando tu nombre.
Estoy siendo asesinado por los recuerdos, por la sangre que sale del dorso de la mano que corté cuando te fuiste. No puedo cerrar heridas a cicatrices, y más que dolor es angustia lo que me invade al ver que no se cansan de permanecer abiertas.
Esta primavera me sabe a invierno y la arena en la playa sin ti no es más que nieve y me quema con un frío insolente.
Estas letras no son siquiera una petición para que regreses, puesto que todavía tengo un poco de orgullo. Estas pobres palabras sólo quieren decirte que te extrañan, que mis besos son al aire desde que no te tengo y que los latidos sin ti, ya no resuenan en mi pecho.
Tal vez lo único que quiero es saber de ti, creer que me extrañas y besarte un poco, tocarte un poco más expresarte mi apoyo y dejarte lo poco que queda de mi corazón. Lo que debo hacer es respetar tu decisión; no puedo hacer que por la fuerza estés bien y tampoco puedo obligarte a estar conmigo. Por ello, sólo te voy a ofrecer (citando tus palabras) dejar "abiertas las puertas de mi corazón, para cuando decidas volver". Voy a tratar de mantenerlas abiertas durante el tiempo suficiente , esperando que las alcances abiertas cuando vuelvas.
Este escrito es sólo una tibia expresión de que he tratado de entenderte y me duele todo esto. Desde releer tus cartas en soledad, tu repentina ausencia de mi vida hasta tus lágrimas sin mi consuelo. Duele respetar este abismo inmenso, pero lo más doloroso es no poder dejar de amarte en poco tiempo.
Lo siento, pero (a pesar y) con todo y todo... Te Amo (y no sé donde puedo guardar todo este amor que te pertenece y me dejaste aquí junto con un par de denarios)...
Siguiendo la tesitura de la columna anterior, DEL INCONVENIENTE DE ENAMORARSE (y amoríos imperdonables), esta carta. Perdida entre tantas letras, autores y amores.
VARGAS GÓMEZ
gracias Collantes